[...]Sacas la cara por los colegas, sin importar qué hagan. Cuando estás en una pandilla, defiendes a cualquier miembro. Si no sacas la cara por ellos, si no permaneces unido, si no actúas como hermanos, ya no es una pandilla. Es una manada. Una manada enmarañada, desconfiada, venga a reñir, como los socs en sus clubs o las bandas callejeras de Nueva York o los lobos en el bosque-.
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