Fue tu sonrisa de lo que verdaderamente me enamoré.
Una sonrisa limpia y tremendamente atractiva. Nunca había visto una sonrisa igual. Era cálida, amorosa, serena, dulce, tierna y seductora. Era elegante, sencilla, franca, mágica, entusiasta y maravillosa. Era una sonrisa que afloraba desde dentro, una sonrisa que hacía dichoso a quien la veía. En aquel momento sentí el fuerte deseo de poder mirarla de cerca toda mi vida y poder mirarme en el espejo de sus ojos.
Sueño muchas, muchas, muchas veces. Sueño en un más allá con tu sonrisa a mi lado por toda una eternidad...
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